Diaz de Miranda

Encuadernaciones en cartera bajomedievales.

Presentamos unas encuadernaciones, datadas entre finales del siglo XIV y mediados del siglo XVI. El primitivismo de alguno de sus elementos desvela nexos de dependencia y de evolución con los estilos ligatorios orientales más primigenios –coptos, etíopes, bizantinos… Éstos, asimilados y difundidos por los árabes, llegan a integrarse con los elementos característicos de la encuadernación occidental.
Se analizan las características de estas encuadernaciones y se muestran los nexos entre las distintas tradiciones ligatorias. Considerando que los ejemplares estudiados son fruto de la impronta de la encuadernación hispano-árabe en los libros de “archivo”. Se atribuye su autoría a artesanos judíos y, contextualizando el hallazgo de estos fragmentos dentro de un amplio movimiento europeo de recuperación de los textos manuscritos hebreos.

El denominador común de estos fragmentos es que son elementos integrantes de encuadernaciones de cartera. En piel al alumbre fechadas entre 1392 y 1547, y hechas para documentos de “archivo”.
Primero se pensó que su reutilización era fruto del abandono o de la “apropiación” cristiana. Tras las revueltas antijudías iniciadas en Sevilla en junio del año 1391 y extendidas por las principales juderías de los reinos cristianos. Sin embargo, se ha visto que  se ha utilizado al menos desde el año 1330 en las encuadernaciones. Si bien los sucesos del año 1391 y la posterior expulsión de los judíos en 1492 por los Reyes Católicos son fechas que marcan un aumento del uso de este material procedente de manuscritos hebreos. En realidad se ha de pensar en una práctica común de reciclaje de textos manuscrito.