Diaz de Miranda

MUSEO DE LA “CARTA” DE FABRIANO

La pluma estilográfica baila. La prensa imprime.  De forma manual o mecánica los los movimientos que hipnotizan para su perfección. La sutileza de la mano, la energía de la máquina pero el campo de juego es el mismo.

El papel es la base más delicada y resistente inventada para retener el software de la humanidad. Pensamientos, ideas, emociones, lenguajes creados, transformados en símbolos y luego confiados a una hoja de papel.

Una tecnología que nace en China; y siguiendo las rutas de caravanas de tiempos pasados, llega a los árabes para finalmente llegar a Italia. Su viaje termina acertadamente en las estribaciones de los Marchs Apennines, en una ciudad a lo largo de las orillas del río Giano, donde abunda el carburante de la industria medieval: el agua.

La ciudad se llama Fabriano…..

El mundo de la impresión está en continua evolución (por ejemplo, en el Linotype de 1980 se reemplaza con la composición fotográfica); pero de una forma u otra, todo vuelve a su lugar de aterrizaje, es decir, en una hoja de papel. Hoy en día, si se puede decir que el método de producción se ha industrializado, el viaje que se desarrolla en el Museo Fabriano es en sí mismo un libro de historia de la técnica, del arte, del estilo, pero sobre todo de una manera de pensar.